Trata de personas: delito sin castigo

El Observatorio Nacional de Derechos Humanos (ONDDHH) organizó un foro sobre trata de personas, con la moderación de Adriana Pichardo, presidenta del ONDDHH. El foro contó con la participación de Beatriz Borges, directora del Centro de Justicia y Paz (Cepaz); Yolima Arellano, coordinadora del Observatorio Venezolano de Derechos Humanos de las Mujeres en el núcleo […]


Avatar - Publicado por: Comunicaciones CEPAZ, el 22 marzo, 2021

El Observatorio Nacional de Derechos Humanos (ONDDHH) organizó un foro sobre trata de personas, con la moderación de Adriana Pichardo, presidenta del ONDDHH.

El foro contó con la participación de Beatriz Borges, directora del Centro de Justicia y Paz (Cepaz); Yolima Arellano, coordinadora del Observatorio Venezolano de Derechos Humanos de las Mujeres en el núcleo andino; Fermín Mármol, director de la Institución de Ciencias Penales, Criminológicas y Criminalísticas de la Universidad Santa María (USM) y la activista María Farías, embajadora de Venezuela en Costa Rica.

Adriana Pichardo expresó que el foro se organizó con la finalidad de exigir el cese de la impunidad sobre la trata de personas y los femicidios que han ocurrido recientemente en Venezuela.

Cedaw, la trata y la realidad venezolana

Yolima Arellano comentó que la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw) fue elaborada en el año 1979, y su tratado fue ratificado por el Estado venezolano en 1983. Dicho documento jurídico contempla los derechos civiles y políticos, económicos, sociales, culturales, la educación, el empleo y la salud.

El artículo 6 del tratado indica la obligación de los Estados de adoptar todas las medidas requeridas para erradicar todas las formas de trata y explotación de mujeres.

Frente a la situación del país, las mujeres y niñas se encuentran forzadas a migrar, llegando a ser vulnerables a ser captadas por las redes de trata de personas. El 70% de las mujeres y niñas que migran son víctimas de la trata, el tráfico y la explotación sexual, indicó Arellano.

La Cedaw realizó unas recomendaciones hacia el Estado venezolano en el 2014 y expresó la preocupación sobre la prevalencia de la trata, la explotación sexual de mujeres y niñas, especialmente en las zonas fronterizas del país.

A su vez, la Cedaw hace énfasis en la necesidad de una legislación que adopte medidas para la erradicación y prevención de la trata, de acuerdo a lo señalado en el Protocolo de Palermo.

La situación de la trata, tráfico y explotación sexual de mujeres y niñas en Venezuela se ha profundizado por la emergencia humanitaria compleja, la pandemia y la violencia contra las mujeres, recalcó Arellano.

Algunas de las recomendaciones realizadas son la investigación del alcance y las causas de la trata de mujeres y niñas, la recolección y análisis de datos sobre trata y explotación sexual, la aprobación de un proyecto de ley integral sobre la trata de personas y la implementación de medidas para la prevención, identificación temprana y sistemas de alerta, enjuiciamiento y condena de los autores.

La trata como estructura de delincuencia organizada trasnacional

Fermín Mármol señaló que 140 de 193 países visibilizan las cifras sobre la trata de personas como una modalidad criminal en auge. La trata atenta contra la vida, la dignidad, la seguridad y el bienestar integral.

La trata de personas vulnera los derechos humanos y es un crimen que busca someter al ser humano, una especie de esclavitud moderna con actividades diversas en el ámbito agrícola, la construcción, minería, servidumbre, hurtos, robos, sicariato, cultivo, venta y transporte de drogas, prostitución, extracción de órganos, entre otros.

La mayoría de las víctimas de trata son mujeres y niñas, aproximadamente el 80% de la población. Dicha problemática se trata de una estructura de delincuencia organizada trasnacional, que ocupa el cuarto lugar de rendimiento económico.

Los hombres son los principales victimarios y quienes dirigen la estructura de delincuencia organizada de la trata de personas. La trata de personas puede ocurrir en el desplazamiento interno, así como también puede traspasar las fronteras, expresó el ponente.

En Venezuela, la trata de personas está contemplada en la Ley Orgánica contra  la delincuencia organizada y financiamiento al terrorismo. La trata de personas debe ser tratada en la legislación y las políticas públicas con perspectiva de género, culminó el ponente.

La trata y situación actual en Costa Rica

Por su parte, María Farías indicó que prevenir la trata es asegurar una migración segura, organizada e integrada. Hoy en día, los países se ven afectados por la migración venezolana en el mundo y por eso la recuperación de la democracia es una necesidad humanitaria urgente.

Farías denunció que el Estado venezolano ha facilitado o participado en los delitos de trata en el país, en las zonas fronterizas. El 84% de los venezolanos han accedido a Costa Rica por vía aérea y el 16% por el mar. De ello, el 15% ingresa mediante Panamá y Nicaragua.

Para dicha población, el tener una condición migratoria irregular los convierten en personas vulnerables. Faria señaló que se deben generar políticas para la prevención y erradicación de la trata. En busca de las soluciones, se realizaron capacitaciones sobre la temática para lograr realizar la asistencia a las víctimas mediante las embajadas móviles y dirigir los casos ante las autoridades pertinentes, expresó la embajadora.

Femicidios, fenómenos asociados y riesgos de las mujeres venezolanas

Beatriz Borges expresó que existe una realidad de violencia estructural contra las mujeres del país y que las organizaciones están documentando y denunciando dicha situación.

Frente a la preocupación de la ausencia de estadísticas, Cepaz está levantando información para establecer cifras sobre los femicidios, promover la prevención, evaluar las políticas públicas y el acceso a la justicia en dichos casos.

Dicha documentación ha ayudado a conocer características detalladas de las víctimas, los agresores, el contexto, la motivación, las causas, entre otros.

Cepaz se ha enfocado en los fenómenos asociados a los femicidios, con la finalidad de profundizar, analizar y explorar con perspectiva de género. Algunos de los fenómenos son los femicidios y los hijos e hijas huérfanos, el suicidio inmediato del ofensor, las víctimas adultos mayores y el consumo problemático de sustancias psicoactivas.

Además, Borges indicó la existencia de casos de femicidios de venezolanas en el exterior, quedando niñas y niños huérfanos fuera del país, sin políticas que garanticen la protección de los menores de edad.

Otros de los fenómenos son los femicidios de la mujer lesbiana o transgénero, denominado transfemicidio y travesticidio, la denuncia previa, las armas de fuego cortas, el funcionario policial o militar como autor material o intelectual, delincuencia organizada y los medios de comunicación como canal difusor de los hechos, junto a un lenguaje claro, sin estereotipos ni prejuicios.

En los casos de las pandillas y grupos, el cuerpo de la mujer es utilizado como medio para la expresión de mensajes implícitos de poder y se deshumaniza la violencia, expresó Beatriz Borges. Muchas veces, la violencia es normalizada en la sociedad, debido a que se origina por una base estructural de poder.

Cepaz ha publicado los reportes del mes de enero y febrero de 2021, así como los reportes anteriores del 2020 y 2019, los cuales se encuentran en la página web.

Beatriz Borges expresó que febrero fue un mes violento con 22 femicidios, es decir, cada 27 horas ocurrió un femicidio y en enero fue cada 38 horas. El año pasado el promedio fue cada 26 horas.

Diariamente, ocurren muertes de mujeres por el hecho de serlo y en relación a los fenómenos asociados, el mes de febrero dejó 6 niños y niñas huérfanos.

En el 50% de los casos, la agresión femicida ocurrió en el ámbito privado y es importante identificar los signos de violencia en los hogares para prevenir este tipo de hechos.

El 100% de las víctimas eran venezolanas, la mayoría eran mujeres jóvenes pero el 13,6% fue representado por mujeres adultas, entre 68 a 80 años. El 13% son madres, dejando a niños y niñas huérfanos sin respuestas en estos casos. Algunos de los casos de femicidios, las mujeres estuvieron desaparecidas antes del hallazgo del cadáver.

Otro de los elementos importantes es la caracterización del agresor porque permite identificar que el 100% de los agresores fueron venezolanos, jóvenes, entre 23 a 39 años.

El 13,6% aparecen vinculados a bandas delictivas y en ninguno de los casos se mencionó un antecedente de violencia, cuyo elemento es sumamente importante para el análisis del hecho.

El vínculo relacional establece la relación de convivencia de la víctima con sus agresores, ya sea por matrimonio o unión de hecho, representado por el 45,5% y a su vez, los familiares de la víctima como agresor, con un 9,1%.

Miranda, Distrito Capital, Trujillo y Portuguesa fueron los estados con más femicidios en el mes de febrero. El 22% de los casos presentó como signo de violencia el cadáver arrojado en la vía pública, así como también las mutilaciones o descuartizamientos, signos de atadura, lesiones genitales o paragenitales y el cadáver incinerado, existiendo un desprecio por el cuerpo de la mujer.

Enero tuvo un mayor índice el uso de armas blancas, a diferencia del mes de febrero que prevalece el 31,8% de las armas de fuego. Ningún caso realizó denuncia previa porque no confían en que puedan obtener alguna protección mediante dicho mecanismo.

En relación a los femicidios de las venezolanas en el exterior, durante el año 2020 ocurrieron 56 femicidios y solamente en enero de 2021, Cepaz contabilizó 10 femicidios y en febrero 6 víctimas, con un total de 16 víctimas para el lapso que va del año 2021.

Beatriz Borges hizo énfasis en la importancia de entender la naturaleza de la movilidad humana en Venezuela. Las crisis humanitarias agravan la situación y vulnerabilidad de las mujeres, con una afectación diferenciada, culminó Beatriz Borges.


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