BREVIARIO PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE LA ESCRITURA ACERCA DE LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES Y SU ABORDAJE EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN (1) POR ISABEL ZERPA

En esta segunda etapa de la cuarentena que se alarga y nos remueve tanto personal y socialmente, me dedicaré a presentar algunos textos que he publicado hace algún tiempo, pero no ha han perdido vigencia por los temas tratados y por lo contrario, se reeditan en las circunstancias actuales. Es obvio que somos muchas las […]


- Publicado por: Comunicaciones CEPAZ, el 14 abril, 2020

En esta segunda etapa de la cuarentena que se alarga y nos remueve tanto personal y socialmente, me dedicaré a presentar algunos textos que he publicado hace algún tiempo, pero no ha han perdido vigencia por los temas tratados y por lo contrario, se reeditan en las circunstancias actuales.

Es obvio que somos muchas las personas que ocupamos el tiempo de cuarentena para escribir. No entraré en otros detalles, sólo tenemos que revisar y vernos en las redes sociales… Uno de los temas que se abordan en este momento, es justamente el tema de la violencia machista y seguimos apreciando las mismas características a la hora de abordar el tema. Por ello me animo a publicar este trabajo.

A provecho estos días para publicar este Breviario, ya presentado previamente en libro Cuando la noticia es la violencia contra una mujer: de cómo escribir noticias sin herir en el intentoExperiencia que compartí con la profesora Luisana Gómez Rosado en el Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela (CEM UCV), bajo la dirección en ese momento de la Profesora Alba Carosio.

BREVIARIOALGUNAS SUGERENCIASPARA LA ESCRITURA SOBRE LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES  Y LAS NIÑAS

ISABEL ZERPA

…Todos, hombres y mujeres, tenemos

una boca y unas cuerdas vocales que nos permiten hablar,

pero hay algunas palabras que son de plomo

y siempre llegan al fondo de la cuestión;

 y otras, más familiares, que son de madera

 y solo flotan en la superficie…”

(Uxue Alberdi)

Somos seres de palabras. A través de ellas, creamos y recreamos el mundo. Con ellas damos sentido a la vida, la transformamos positiva o negativamente.  Y es preciso en los medio de comunicación, hacer gala de ellas. Es necesaria esta consideración en todos  los  ámbitos  de la ciudadanía, muy especialmente si  tomamos en cuenta la importancia de plantear algunas reflexiones y sugerencias para  la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas, partiendo de la base de que la primera  violencia  que  ejercemos todas las personas, está íntimamente vinculada con el discurso lingüístico y con los lenguajes no verbales.

No siempre hablamos de cosas bonitas

No siempre  proclamamos la justicia y la equidad a través de las palabras; no siempre estas palabras están impregnadas de belleza y poesía, mucho menos  de justicia y de equidad.  No siempre desarrollamos un discurso inclusivo a través  de la expresión oral y escrita. Abordar la prevención de la violencia  hacia las mujeres y las niñas, nos lleva en primer lugar, a la consideración de un enfoque educativo, basado en principio y por encima  de otras cosas, en la comunicación, desde ese espacio que sostiene la relación y la interacción de las personas.

No siempre celebramos al escribir. Las palabras no siempre están impregnadas de belleza y poesía. Abordar desde la palabra oral y escrita, temas como la violencia contra las mujeres y las niñas, implica no solo saber escribir, sino también, tener conciencia de género y sensibilidad por las problemáticas y derechos de las mujeres y las niñas.

En este sentido es importante recordar que muchos de los problemas de la actualidad y particularmente, la violencia de género tienen como raíz y fuente primordial la cultura patriarcal.

Recordemos la frase popular: “Calladita te ves más bonita”…

Más allá de los diagnósticos y advertencias, que durante muchos años han  expresado las mujeres feministas, y particularmente, algunas educadoras feministas, en el sentido de la necesidad de cambiar los modelos culturales impartidos no sólo por la escuela, sino también en los diversos ámbitos de desarrollo social y económico, los cambios sociales revelan desequilibrios profundos en nuestra vida, con consecuencias negativas y muy complejas para las mujeres y las niñas.

Comunicadores y comunicadoras escribiendo sobre violencia contra las mujeres y las niñas.

En el tema central que nos ocupa se evidencia profundamente este desequilibrio. Las  comunicadoras y comunicadores de los medios, al igual que las y los educadores, las y los trabajadores sociales y otros profesionales de las ciencias sociales y de formación humanística, tienen una función educativa y  una función social que deben cumplir con las y los ciudadanos del mundo. En este sentido, nos interesa  por los momentos detenernos muy brevemente en la  labor que desarrollan estos profesionales a la hora de abordar un tema tan necesario, pero a la vez, tan delicado, como lo es la violencia hacia la mujer:

Los medios de comunicación no deben ser correas de transmisión de otras instituciones: la policía, la judicatura o la administración… También, los relatos que ayudan a la sociedad a tomar conciencia del problema de la violencia contra las mujeres, no pueden limitarse a la explosión final del problema: cuando la muerte, precisamente, acaba con sus vidas, sino que los medios deben construir otros relatos, apoyándose en la variedad de géneros informativos: reportajes, crónicas, documentales, artículos de opinión e interpretativos, y otros que ayuden a la sociedad a posicionarse de este problema; con contenidos y temas que son también infinitos… (López Diez, 2002:32)

Los medios de comunicación se instalan en nuestra vida de manera inevitable: en nuestro hogar, en nuestros vehículos de transporte, en nuestro tiempo libre, en nuestras experiencias de recreación, en fin, en la mayor parte de los ámbitos donde transcurre nuestra vida y en estos ámbitos, los comunicadores y comunicadoras, generamos diferentes tipos de experiencias narrativas.

Los comunicadores y comunicadoras, artífices de la narrativa…

En este sentido, nos parece importante hacer algunas precisiones: Según nos refiere Gudmundsdottir (1998), la mayoría de los teóricos literarios  estructuralistas establecen claras distinciones entre narrativa, historia y discurso: La historia incluye los acontecimientos, los personajes y los escenarios que  constituyen el contenido de una narrativa.

El discurso es el relato, expresión, presentación o narración de la historia. El discurso puede ser oral, escrito o representado dramáticamente, también puede ser una película cinematográfica, mimo o danza. El producto final es una narrativa. 

Herrestein-Smith (1981),  considera que la definición de los teóricos estructuralistas es demasiado limitante y nos propone una definición de narrativa como “algo que está intrínsecamente incorporado al accionar humano”. Desde este punto de vista,  nos comenta Gudmundsdottir que “la narrativa está constituida por una serie de actos verbales, simbólicos o conductuales que se hilvanan con el propósito de contarle a alguien que ha sucedido algo.

Así, el contexto social dentro del cual se relata la narrativa, las razones del narrador o narradora para contarla, la competencia narrativa del narrador y la índole de la audiencia son elementos importantes para desarrollar y comprender la narrativa” (pag 56).

La escritura sobre la violencia contra las mujeres: una y múltiple…

Escribir sobre la violencia contra las mujeres y la niñas, implica conocimiento, respeto y respeto y valoración de sus derechos. Implica madurez y cercanía.

Como vemos, la narrativa, está inmersa en el mundo de la literatura, en el campo de las ciencias sociales, en la experiencia educativa, se fundamenta en el hecho cotidiano de contar y este hecho cotidiano, cada día crece considerablemente como una alternativa muy valiosa para el desarrollo de la investigación  en los diferentes contextos de las ciencias sociales y muy especialmente, en los medios de comunicación.

Redactar noticias, reportajes, crónicas; producir documentales sobre el tema de la  violencia hacia las mujeres, desde los medios de comunicación y particularmente, desde la escritura, implica además de una experiencia informativa,  una acción narrativa muy particular, pues representa, entre otras cosas, conocimiento y sensibilidad de género, respeto por las personas, por las mujeres que son víctimas de distintos tipos de agresiones y maltratos, además de los físicos, sexuales, psicológicos:

… Se hace necesario precisar que al hablar de la mujer se alude a un concepto que remite a la vivencia de  pertenecer al sexo femenino y crecer en la identidad social atribuida a esta condición. Esto involucra un cúmulo de experiencias biológicas, corporales, psicológicas y sociales, que van más allá de nacer con unos genitales femeninos, es decir, una experiencia que rebasa el hecho biológico de ser hembra y abarca la dimensión existencial de ser mujer… ( Gómez, 1997: 42)

Esta dimensión “existencial de ser mujer” requiere ser considerada, narrada, contada, aún en sus dimensiones y en sus rostros mas dolorosos, como lo es obviamente el rostro de la violencia; de esa violencia que  está presente  en diferentes espacios socioculturales y en los caminos diversos que transitamos en la vida; de esa  violencia que se viste con muy variados ropajes en el entorno familiar, en las relaciones de pareja, en los  contextos laborales y profesionales,  en las grandes y pequeñas ciudades.

Rostros infinitos de violencias multiplicadas, contra las mujeres y las niñas. Portada de as hijas del Sol, rostros de la violencia contra la mujer

Es necesario hablar, escribir, narrar esa violencia que se esconde entre líneas y no se denuncia, no se previene, lamentablemente, en la mayor parte de los espacios donde habitamos.

Asumir esta experiencia de producir un texto escrito, vinculado con la violencia hacia la mujer: presentar una noticia, narrar, escribir un relato, hacer un reportaje, nos involucra con  una responsabilidad que nos compromete socialmente y nos invita en nuestro quehacer cotidiano, no sólo a valorar las dimensiones de esta problemática, a través de una reflexión respetuosa; también nos obliga a investigar, a formarnos, a buscar alternativas de abordaje que nos permitan enriquecer nuestra misión como comunicadores y comunicadoras, promoviendo el respeto por los derechos humanos  de la mujer.

Esta experiencia nos invita a considerar un discurso  libre de estereotipos,  con un lenguaje no sexista, inmerso en ese accionar humano, donde es necesario revisar continuamente nuestra acción como relatores y  relatoras; donde es necesario, tomar en cuenta y muy seriamente las necesidades de nuestra audiencia, así como nuestros compromisos como ciudadanos y ciudadanas del mundo.

***En el próximo texto, publicaremos la continuación de este artículo, en el que nos centraremos en los aspectos que consideramos fundamentales para intentar escribir sobre esta problemática, “sin herir en el intento”

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

LÓPEZ DIEZ, Pilar (2002) La Violencia contra las Mujeres en los Medios de Comunicación, Madrid, Instituto de la Mujer.  Instituto Oficial de Radio y Televisión. IORTV.

GÓMEZ ROSADO, Luisana (1997) Violencia No es Solo Golpes. Reflexiones psicopolíticas sobre violencia, mujer y género. Revista Venezolana de Estudios de la Mujer ,Vol 2,No 5 (oct-Dic) pp: 34-48

—————————– (2009) Nosotras en las noticias: una mirada al tratamiento de la violencia contra las mujeres en los medios impresos y digitales en Venezuela, en Cuando la noticia es la violencia contra  una mujer: De cómo hacer noticias sin herir en el intento (pags: 9-47) CEM UCV- UNIFEM, Caracas, Gráficas Lauki.

ZERPA A, Isabel (2006)  La Narrativa en la Educación, Un Universo para explorar la Vida. Primeras Jornadas de Reflexión sobre la Docencia Universitaria, SADPRO, Caracas, Universidad Central de Venezuela.


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