INGRID YANEZ

Como mujer me he sentido violentada ante la inacción de las instituciones que pareciera no darle importancia a la denuncia de acoso y hostigamiento. Soy docente colaboradora de Misión Sucre y he sido receptora de casos por violencia doméstica, como facilitadora de Misión Ribas también oriente a víctimas de violencia intrafamiliar, laboral, víctimas de violencia patrimonial y económica. Soy abogada y como tal en mi formación dentro de la Misión Sucre (UBV), nos forman para sentir que la justicia es real, posible y alcanzable sin distingo de clases ni posiciones de poder. Si bien, Venezuela es vanguardia en el reconocimiento de los derechos humanos inclusive de aquellos que no están expresos ni plasmados dentro de nuestra carta magna, todavía hay un camino tortuoso sólo visible ante el extremismo violento. Existe en el día a día la violencia con la cual las mujeres debemos convivir, pero lastimosamente la aceptamos como parte de la cultura; puesto todavía la mayoría de las instituciones son sordas e indolentes ante la denuncia pronta y oportuna. Sólo quiero ser útil; puesto quien no vive para servir no sirve para vivir. He sufrido la indolencia de funcionarios públicos, prestadores de servicio, que sin ningún tipo de probidad violentan, amedrentan, abusan, insultan, condicionan a través de sus posiciones a las personas.

Por qué soy parte de la Red

Me motiva que todo ser humano debe ser tratado con respeto, que se deben respetar las diferencias, que las posiciones de poder deben estar al servicio de los vulnerables. Que se puede educar a todas las personas para reculturizar los valores. Hacer de los principios y valores una práctica y no una materia que se ve en la escuela. Hacer de nuestros espacios una fuente de tolerancia, respeto y convivir sano. Me motiva poder ayudar a personas que no sientan ser parte de una estadística sino que realmente hay organizaciones, expertos dispuestos a aportar para su recuperación (física, emocional, espiritual) que los motiven a levantarse para seguir un mejor rumbo sin violencia. Para ello, es necesario un punto de apoyo real.

194 Distrito Capital -



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