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Agresión insospechada: Una nueva denominación que no confunde

Llama la atención porque aunque me cuesta seguir creando palabras, frases o nuevas definiciones para lo ya conocido y sufrido por las mujeres víctimas, esta no parece confundir a nadie. Ni más ni menos que manipulación, violencia verbal y/o psicológica, secuestro emotivo y discriminación. Todo en una misma definición.


- Publicado por: Red Naranja Venezuela, el 18 enero, 2022
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Por: Ofelia Álvarez Cardier, Directora de Fundamujer

Durante muchos años para mí, 29 que tampoco son demasiados si se actúa persistentemente contra estereotipos sexuales y sociales del sistema patriarcal, en el cual todo confluye para controlar a las mujeres, se siguen confrontando Creencias Sociales Falsas (CSF), como prefiero llamarlas.

Las CSF son frases que conllevan actitudes y comportamientos tan enraizados que crecemos con ellos, nos las creemos y actuamos consecuentemente aunque nos hagan daño. Y lo hacen tanto a mujeres como a hombres, solo que lo sufren las primeras y aparentemente, los actúan los hombres porque proporcionan poder sobre un ser que dicen querer.

Consigo entonces en las redes lo siguiente:

Llama la atención porque aunque me cuesta seguir creando palabras, frases o nuevas definiciones para lo ya conocido y sufrido por las mujeres víctimas, esta no parece confundir a nadie. Ni más ni menos que manipulación, violencia verbal y/o psicológica, secuestro emotivo y discriminación. Todo en una misma definición.

Les cuento que vengo de librar batalla al crimen pasional desde los años 80, también al género que no incluye el término mujeres, a las nuevas clasificaciones de lo que somos o podemos ser las mujeres. En fin, del borrado como lo llama Lagarde a lo que también tengo objeciones. De hacernos “desaparecer del mapa” para no tomarnos en serio, no desarrollar políticas públicas al respecto, dejarnos en el “problema de las mujeres” como si fuésemos nosotras tal cosa u origen del mismo o, simplemente, no estar de nuevo y reiteradamente en nuestra condición de víctimas pero también como sujeta de derechos humanos. a través de los años.

Pero el hecho es que esta denominación encontrada satisface, la agresión insospechada. Toma un giro inclusivo como el de la violencia vicaria que lo tiene casi todo, hasta la posibilidad de llegar al Femicidio/Feminicidio, que superó al asesinato de mujeres. De este último, no me pude escapar aunque debato sobre que las dos acepciones no quieren decir lo mismo. No encontré escucha al respecto.

Volvamos a lo de agresión insospechada y sus componentes que son, a mi entender: manipulación, violencia verbal y/o psicológica y discriminación hacia la mujer por razón de género.

Agresión o acciones para hacer daño leve, directo y/o indirecto, utilizando insultos, descalificaciones, acusaciones, de manera reiterada, o mortal a alguien. Insospechada sí lo tuve que buscar en el diccionario RAE que dice no esperado o inesperado. Que no creemos que aparecerá, que seré objeto de tal conducta, ¿Qué no vemos como capaz de sufrir de parte quien dijo amarnos? No lo sé aún pero se parece mucho. En todo caso, nos toma desprevenidas. Ni se siente o percibe al comienzo. Ni los signos físicos vitales que se tuercen, se retuercen, nos lo dicen, advierten. Nada.

Hay que seguir entonces, la manipulación. Disfraza de protección tan difícil de dirimir, de caer, en esta y otras épocas por el aumento de la delincuencia, de las amenazas y peligrosidad de las ciudades de todo tamaño. En los primeros días del 2022 ya asesinaron a una mujer en Mérida. Y el año pasado hubo hasta dos asesinadas en un día. Salían del trabajo o de visitas a familiares. No todas de noche, a la luz del día. Solo falta una esquina no transitada para el asesino aceche. Se siente con la posibilidad, sólo son mujeres. A ver qué consigue.

Otra cara es la de simular atención y buenas intenciones. Yo lo hago por ti, yo me ocupo, yo lo hago, con visos de amabilidad. Aunque la mujer se niegue al comienzo. Bueno, vamos a dejarlo hacer y nos vamos enredando en una no hacer primero y en un depender luego. Lo que buscaba, y así va escalando. Algunas chequean y revisan internamente. “Él se portaba tan bien con las niñas que no son sus hijas y se ofreció a llevarlas y a traerlas del colegio. Yo fui y di permiso para que él lo hiciera. Estoy aterrorizada”.

La comunicación puede ser verbal o no verbal. Signos, miradas, palabras, ausencias-castigo, mensajes de texto, etc. Su presencia está todo el tiempo arropando a la mujer-víctima, logrando que “no pueda vivir sin ti” pero como fatalidad. El efecto psicológico es de dependencia emocional hasta llegar a desesperanza aprendida cuando se instala y se cree que no se podrá salir de allí. Que no queda más nada luego de vivir durante años en esa situación. Que aún no te lo puedes creer.

La culpa, quizá peor que el miedo. ¿Qué hice, cómo llegué a ese punto? ¡Tonta, inútil, poca cosa! ¿Ah, y la nueva construcción perversa del autoestima donde la dejamos? Se trata de una psiquis desviada de la vida, del desarrollo personal, del ir hacia adelante, del momento perdido para ir cambiando por bien propio y de la familia. Muchas mujeres también se culpan del daño colateral infringido a sus hijos e hijas. También pueden estar tan afectadas que lo justifican a él porque todos les han contado a ellas que vivieron una infancia violenta o de abandono. No lo superaron y la pagan con la pareja. ¿Es como una extensión? No se entiende o acepta muy bien esto último.

Por último, como dice el volante, la pérdida de libertad, al derecho a la vida simplemente. A la que se conocía o a una mejor. ¿Se puede salir de allí? Sí se puede. Pide ayuda.

OAC/17-01-2022


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