Las mujeres están en mayor riesgo ante el COVID-19

Elaborado por Comunicaciones Cepaz La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que los resultados de un estudio estadístico arrojaron un número mayor de muertes por COVID-19 en hombres que en mujeres. Los científicos aseguran que esto se debe a que el sistema inmunológico femenino es más resistente que el masculino. La hormona sexual femenina, […]


- Publicado por: Comunicaciones CEPAZ, el 8 abril, 2020

Elaborado por Comunicaciones Cepaz

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que los resultados de un estudio estadístico arrojaron un número mayor de muertes por COVID-19 en hombres que en mujeres. Los científicos aseguran que esto se debe a que el sistema inmunológico femenino es más resistente que el masculino.

La hormona sexual femenina, el estrógeno, estimula el sistema inmunológico y combate los patógenos de forma rápida y efectiva mientras que la testosterona masculina inhibe el sistema inmunológico.

No obstante, el análisis de The Lancet refleja una realidad que requiere de igual atención: las mujeres están en mayor riesgo frente al coronavirus por los roles que desempeñan día a día y los estereotipos asociados a su género.

Hay un predominio del género femenino en ocupaciones que están relacionadas a la enseñanza, la salud – específicamente en los que deben estar en primera línea como la enfermería y la farmacia -, a la limpieza, al cuidado y finalmente a las que fungen la función de cajeras en los supermercados.

Además es común que las labores del hogar también recaigan en las mujeres: “El cierre de colegios para controlar la transmisión del COVID-19 podría tener un efecto diferencial en mujeres, que son quienes desempeñan la mayoría de tareas de cuidados”, destaca el documento elaborado por Wenham, Smith y Morgan.

Ante la incidencia de la pandemia en las mujeres, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) también se pronunció, resaltando que ha interrumpido gravemente el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva por el colapso de los centros de salud alrededor del mundo y exigió a los Estados garantizar el derecho.

“Las embarazadas, que necesitan atención prenatal, pero no saben si es seguro ir a la clínica; las mujeres en relaciones abusivas atrapadas en casa en el futuro previsible y temiendo por su seguridad. Las decenas de millones de personas en los campos de refugiados, que están contando los días para que llegue el coronavirus, y para quienes el distanciamiento social simplemente no es una opción. Las personas mayores, muchas de las cuales están atrapadas de forma aislada, carecen de interacción social y son particularmente vulnerables a enfermarse gravemente por el virus”, resaltó Natalia Kanem, directora de UNFPA.

La cuarentena aumenta la violencia de género

De igual forma, el Fondo de Poblaciones se manifestó ante el incremento en violencia contra las mujeres que puede ocasionar las medidas por la pandemia de coronavirus, como por ejemplo el confinamiento obligatorio que se ha aplicado en la mayoría de los países que se han visto gravemente afectados por la rápida propagación del COVID-19.

Según Iniciativa Spotlight, asociación global conformada entre las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea (UE) que busca generar consciencia y combatir la violencia de género, el 81 % de los casos de violencia contra la mujer ocurren dentro del hogar.

De hecho, el análisis de The Lancet asegura que se ha obstaculizado la capacidad de las autoridades para responder a la violencia contra las mujeres y que se debe tener “una mayor consideración de cómo la cuarentena impacta en las cuestiones de género”, para que “las diferentes necesidades de hombres y mujeres sean reconocidas y atendidas por igual”.

En este sentido, la Relatora Especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la violencia de la mujer, Dubravska Simonovic, advirtió que “para demasiadas mujeres y niños, el hogar puede ser un lugar de miedo y abuso. Esa situación empeora considerablemente en casos de aislamiento, como los bloqueos impuestos durante la pandemia del COVID-19”.

Simonovic expresó que todos los Estados deben hacer esfuerzos significativos, deben recordar a las mujeres y los niños víctimas de violencia doméstica, ya que esto podría conducir no solo a un aumento de la misma, sino también a un incremento de feminicidios.

Asimismo, la experta de la ONU expresó preocupación particular por las mujeres con mayor riesgo en la violencia doméstica, como las mujeres con discapacidad, las mujeres migrantes indocumentadas y las víctimas de la trata.

También la ONU se ha pronunciado, adhiriéndose a la preocupación, recomendando a los Estados que los casos presentados hasta ahora “deben ser parte de una respuesta efectiva ante la crisis sanitaria que atraviesa el mundo”.

“Los Gobiernos no pueden abandonar a las mujeres en medio de la emergencia”, manifestó la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Los Estados deben incluir dentro de las medidas la garantía al acceso de protección, manteniendo los refugios, programas y líneas de ayuda para las víctimas.

Sin embargo, Simonovic agregó que “hacer llamadas telefónicas puede ser peligroso en un contexto de confinamiento en el hogar”, por lo tanto las líneas de ayuda pueden facilitar el acceso al proporcionar chats en línea y servicios de mensajes de texto para las víctimas. “Los Estados también deben encontrar soluciones nuevas y creativas para apoyarlos”, reiteró.

Más carga en el trabajo doméstico

El cierre de los centros educativos por la cuarentena obligatoria que han exigido algunos estados ante la pandemia de coronavirus ha afectado primordialmente a las mujeres, que comúnmente son las que se encargan de las labores del hogar y de criar a sus hijos.

El último informe de Oxfam Intermón asegura que las mujeres realizan más de tres cuartas partes del trabajo de cuidados no remunerado y representan dos terceras partes de la mano de obra en trabajos de cuidados que sí está remunerado.

La Relatora Especial de la ONU sobre la violencia de la mujer sostuvo que las medidas de prevención implementadas en reiterados países para la lucha contra el COVID – 19 han aumentado la carga que ya poseen algunas mujeres con respecto al trabajo doméstico y el cuidado de niños, parientes ancianos y familiares enfermos.

“Redistribuyamos las tareas entre todos, las mujeres puedes ser las más afectadas por sobre saturación en trabajos no remunerados”, exhortó la ONU a través de su cuenta ONU Mujeres.

En el caso de Latinoamérica, el trabajo informal representa casi la mitad de la oferta laboral y las personas que se desempeñan laboralmente de esta forma, además de ser una población pobre y vulnerable, es representada en su mayoría por mujeres.

Sobre esto, la ONU reflejó en su cuenta Twitter que 126 millones de mujeres en América Latina trabaja en condiciones de informalidad.

Además, en países como Colombia el trabajo informal puede llegar a representar el 20% del Producto Interno Bruto (PIB) del país; inclusive más que la fuerza agropecuaria y la minería, según datos de El Espectador.

Por lo tanto, insistieron en la importancia de “adoptar medidas directas de compensación a trabajadoras informales a fin de mantener la generación de ingresos de mujeres más afectadas”.

Venezuela, el caso más crítico de Latinoamérica

Venezuela es una de las naciones que tiene el panorama más complicado ante la pandemia de Coronavirus, primordialmente por las condiciones básicas de vida que no están garantizadas, entre ellas, el agua.

Al menos un 60% de la población se ve afectada por escasez de agua, según datos de diversas organizaciones de la sociedad civil, y varias zonas de la ciudad reciben el servicio por una hora a la semana, a pesar que la principal recomendación de expertos para prevenir el contagio de coronavirus es lavarse la manos constantemente.

Aunque Nicolás Maduro tomó medidas radicales desde el inicio, prohibiendo el tráfico aéreo, declarando un estado de emergencia y llamando a una cuarentena obligatoria, los centros de salud en Venezuela no tienen las condiciones mínimas para operar de forma óptima.

Hay escasez de insumos, poco personal médico, falta de luz, falta de agua, equipos anticuados, deteriorados y dañados, entre otras complicaciones que generan una alerta ante una pandemia. En el Índice de Seguridad Sanitaria Global 2019, Venezuela quedó en el puesto 176 de 195.

La Encuesta Nacional de Hospitales, que elabora anualmente la organización Médicos por la Salud, advirtió a que más de un 53% de los hospitales no cuentan con las mascarillas que deben utilizar personal de salud para evitar contagiarse.

También refleja que un 92% de los centros de salud no contaba con un protocolo de actuación específico y ninguno tenía habilitada una zona de aislamiento para los pacientes infectados.

Además de esto, los expertos temen que las autoridades venezolanas no publiquen información fiable y veraz sobre la evolución de la pandemia en Venezuela, tal como ocurrió con otros brotes como el Zika.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) por su parte, señaló que en Venezuela hay un 25% de desabastecimiento en guantes, 45% en mascarillas y 65% en jabón, citando a expertos de la salud.

La ONU alertó sobre un incremento en las fallas de servicios esenciales, como la luz y el agua, de forma constante en al menos 10 estados y la mayor escasez de combustible del país, provocando un racionamiento que permite el acceso únicamente a grupos esenciales.

Sin embargo, los médicos no son considerados como grupo esencial por la fuerza militar que custodia las estaciones de servicio y estos se han visto forzados a trasladarse a los hospitales de otras formas para poder enfrentar la pandemia.

Por otro lado, usuarios de redes sociales y medios de comunicación digitales han denunciado que militares encargados de custodiar las bombas de gasolina cobran el combustible en divisas, con tarifas que van de 1 dólar por litro o más de 50 dólares por tanque.

La situación crítica que atraviesa Venezuela afecta de forma diferenciada a las mujeres venezolanas, quienes ya se encontraban en una posición de vulnerabilidad para ejercer sus derechos.

A pesar que Venezuela tiene un Ministerio de la Mujer e Igualdad de Género, que debe velar por este tipo de incidencias, la institución apenas emitió un comunicado al respecto, en el cual simplemente anuncia que la agenda Marzo Mujer 2020 fue suspendida por orden del presidente Maduro, al prohibir las concentraciones públicas ante la pandemia: “El Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género reitera la importancia de sumarse a la campaña de promoción la Salud, de Prevención y la Atención de la Enfermedad, para sumar los esfuerzos posibles a fin de acompañar desde nuestra institucionalidad todas las iniciativas puestas en marcha por nuestro Gobierno Bolivariano y Revolucionario”.

La institución hizo una invitación a las mujeres para que se sumaran a un plan que buscaba diagnosticar el estatus de salud de sus comunidades para remitirlo al sistema público y a hacer un monitoreo a las “Direcciones Estadales y Equipos Territoriales”.

La ministra Asia Villegas, quien firma el comunicado, no especificó algún plan para prevenir la violencia doméstica, ni recomendaciones para enfrentar la pandemia desde la perspectiva de género.

Respuesta desde la sociedad civil

Ante el silencio oficial, varias organizaciones de la sociedad civil venezolana han dado respuesta, entre ellas el Centro de Justicia y Paz (Cepaz) y la Fundación para la Prevención de la Violencia Doméstica hacia la Mujer (Fundamujer) junto al Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela (CEM-UCV), se unieron para ofrecer su servicio de atención psicolegal a mujeres víctimas de violencia de género de manera virtual durante la cuarentena. Los teléfonos para atención psicosocial son  0412 30712 73 / 0414 3281196  y a través del correo: fundamujervenezuela@gmail.com. Para atención legal: 0424 1831025 / 0414 2812077.

Otras organizaciones que también ofrecen apoyo a víctimas y sus familiares:

 

 

 


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